El canal imperial

El canal imperial

Sep 23

En un de aquellas excursiones matinales con mi hermana buscando aventuras nos alejamos bastante Canal arriba y encontramos un barco mucho mayor que mi lancha, todo blanco y en forma de cisne. Cabrían en él unas veinte personas y lo conducía un caballo blanco también que tiraba de él mansamente a lo largo de la verde orilla… El cisne erguía su cuello en la proa en forma de interrogación y llevaba entre sus alas un poco separadas dos filas paralelas de cómodos asientos para los excursionistas. .. — Esta debe ser la góndola que lleva la gente a la Quinta Julieta. He oído hablar de ella. Pero yo seguía sin entender: — ¿Qué es la Quinta Julieta? Mi hermana me decía dando a su voz inflexiones acariciadoras: — ¿No lo sabes? Es un lugar paradisíaco. Un verdadero rinconcito del cielo. — Bueno, ¿pero es público? — Sí, claro. — ¿Y qué hay allí? — Pues ¿qué quieres que haya? Paseos, glorietas, césped, cenadores románticos, rincones floridos, rosaledas. Ya te digo, un paraíso. Y es público. Bueno, se paga una peseta por el viaje en la góndola y por la entrada, todo junto….Comenzaba el otoño en la Quinta Julieta y el aire tomaba olor de metal en las arboledas. En algunas partes las hojas amarilleaban…— ¿No habéis visto — decía — que a los lados de los caminos crecen plantas y flores especiales que no se ven en otras partes? Es porque se acercan para ofrecerse a los hombres que pasan. Valentina no acababa de entender aquello y respondía: — Ya veo. Esas son las plantas que ponen los peones camineros. Confieso que cuando salimos del parque me sentí más tranquilo. Comenzaba a tener miedo de toda aquella belleza inútil sobre todo estando con Valentina. Tenía miedo por ella. Más tarde aprendí el verdadero peligro que hay en toda verdadera belleza. Entonces sólo tenía el presentimiento.   En estos fragmentos, desde su forzado exilio, evocaba el escritor aragonés Ramón J. Sender una parte de San José, la del Canal Imperial, en su extensa obra Crónica del alba. Y con este artículo también queremos rememorar y reivindicar algo tan destacado para nuestro barrio como fue el Canal, y que esperamos lo continúe siendo. La fisionomía del distrito de San José sería bien distinta si en el año 1782 Ramón Pignatelli no hubiese traído las aguas del Canal Imperial a la ciudad de...

Telecomunicaciones, antenas y desregulación

Telecomunicaciones, antenas y desregulación

Sep 23

El preámbulo de la Ley 9/2014 de Telecomunicaciones arranca con justificadoras referencias a la transposición de la normativa sectorial comunitaria a la ley nacional y, de este modo, profundizar en los principios de libre competencia y mínima intervención administrativa. En palabras del legislador las reformas estructurales del régimen jurídico de las telecomunicaciones facilitarán el despliegue de redes y la prestación de servicios por los operadores (léase Movistar, Vodafone, Orange…) en aras a potenciar la competitividad y la productividad de la economía española. Esos mismos operadores que marean hasta la extenuación al ciudadano cuando  pretende la baja del servicio o reclama la rectificación de una factura. El Gobierno del señor Rajoy ha entendido que, para facilitar el despliegue de redes y la prestación de servicios de comunicaciones electrónicas, nada mejor que una política de desregulación que elimine licencias y autorizaciones administrativas, reduzca  obligaciones de información de los operadores o planifique los servicios bajo las condiciones de mercado y los criterios del inversor privado. Y corresponderá al Ministerio de Industria, Energía y Turismo, en nombre de la competencia exclusiva del estado, la usurpación de las competencias municipales y autonómicas para otorgar licencias con la consiguiente derivada en materias como el medio ambiente, la ordenación urbana y territorial y la salud pública. O, en una nueva vuelta de tuerca, la competencia se derivará en las propias empresas al  apostar por el mero régimen de comunicación previa y responsable de las operadoras. En los últimos 15 años cabe calificar de exponencial el aumento de una nueva contaminación ambiental, proveniente de los campos electromagnéticos artificiales de alta frecuencia, fácilmente constatable en la expansión de las radiofrecuencias para la implantación de las redes de telefonía móvil y una interminable lista de dispositivos de tecnología inalámbrica. Y previsiblemente, tras la entrada en vigor de la ley, en las ciudades españolas la proliferación de nuevas antenas en las azoteas será una realidad inmediata, pese al relevante impacto local de las estaciones base como queda reflejado en el "Eurobarómetro Especial sobre campos electromagnéticos" de 2010. Ante potenciales contaminantes ambientales, la Ley de Telecomunicaciones y la normativa sobre la exposición del público en general a los campos electromagnéticos toman los derroteros de una mayor permisibilidad defenestrando el principio de precaución (recogido en la Ley 33/2011, de 4 de octubre, General de Salud Pública). La salud de las personas y los riesgos potenciales, especialmente en la infancia, la juventud, las...